martes, 29 de abril de 2008

7.000

Al parecer en el mundo hay 7.000 lenguas. Y la mitad están en trance de desaparición. Acongoja imaginar esa gigantesca masacre silenciosa. Una lengua es algo extraordinario, es uno de los mayores logros de la mente humana. Un logro colectivo. Asombra todo ese ingenio, esa creatividad, ese esfuerzo invertido por una comunidad durante milenios no sólo para crear una herramienta de comunicación eficaz, sino también para dar forma a sus sueños y a sus miedos, a su manera de ver el mundo. Una manera única, porque cada lengua es una traducción de la realidad. Y todo eso, todo, junto con las memorias de los antepasados, los cuentos que las madres contaban a sus niños, las canciones y los rezos, desaparece calladamente para siempre cuando muere una lengua, y al poco es como si ese pueblo nunca hubiera existido.
Siempre me conmovió esa preciosa historia de Humboldt, el gran naturalista alemán, que en su viaje de exploración por Centroamérica entre 1799 y 1804 se encontró con que una de las tribus que quería visitar, la de los atures, había sido exterminada por los caribes, y que sólo quedaba un pobre loro viejo y tiñoso que farfullaba una cantinela que nadie entendía, que era la lengua atur. Humboldt, sabedor del valor de lo perdido, invirtió infinidad de horas intentando transcribir al papagayo y rescató cuarenta palabras, es decir, cuarenta sonidos seguramente deformados por el animal y que nadie sabía lo que significaban. Pero por lo menos gracias a ese pájaro, y sin duda a Humboldt, hoy estamos siquiera mencionando a los atures. Déjame que te diga que hay casos peores, como el de esos dos ancianos del Estado de Tabasco, en el sureste de México, que son los dos últimos conocedores de la lengua zoque que hay en el mundo. Lo malo es que están enfadados y no se hablan. Somos más idiotas que los loros.



ROSA MONTERO ( el País Martes, 29 de abril de 2008 )

Hágase la paz... política

CARLOS LAGUNA... El pasado 9 de marzo, fiesta electoral sólo empañada por el vil, miserable y cobarde asesinato de Isaías Carrasco, los españoles, una vez más, dimos una muestra de participación democrática con la asistencia masiva a las urnas. Hecho que debería tener mucho más en cuenta nuestra clase política. De este ejemplo de civismo se colige el que, independientemente de que el electorado, entre comicios y comicios, anda metido en su madriguera bastante alejado del devenir político, a la hora de votar no queremos que nada ni nadie decida por nosotros.Y el mapa electoral determinó que, en nuestra Comunitat, mantengamos la misma situación política que hace cuatro años: gobierno estatal del PSOE y gobierno autonómico del PP.No fueron fáciles, políticamente hablando, los cuatro años de la pasada legislatura en los que la confrontación, la bronca y la pendencia entre los dos partidos mayoritarios deslucieron planteamientos, propuestas o la ejecución de los programas con los que se presentaron a las autonómicas de 2003 y a las posteriores generales de 2004. Durante este tiempo, negro contra blanco o blanco contra negro, los españoles hemos estado más pendientes de ruidosos enfrentamientos y escándalos, reales o ficticios, que del auténtico objetivo del ejercicio de la política: mejorar, día a día, los derechos de los ciudadanos y su calidad de vida en todos los sentidos. Por el contrario fue bastante más el ruido de las nueces que las nueces en sí.Y ya basta. La responsabilidad política, correspondientemente y en deuda con la confianza y participación ciudadana, exige que se haga la paz entre los dos grandes partidos políticos y que la confrontación -que la tiene que haber, lógicamente- sea limpia, clara y transparente, sin cortinas de humo ni marrullerías ni chisteras conejiles que confundan, engañen y estafen, premeditadamente, al ciudadano, al elector que, cada cuatro años, deposita su confianza en la clase política y en el avance y progreso que las instituciones por ella gobernadas nos puede propiciar.Ya basta. Hágase la paz., política, y que cada uno, desde sus diferentes posicionamientos ideológicos e intereses, pero sin poner palos en las ruedas de la gestión administrativa del uno o del otro (sí porque no, o no porque sí) se dedique a servir y no a servirse escudándose en las maldades del prójimo. Aquí, cada palo tiene que aguantar su vela: la administración estatal la suya y la autonómica la que le corresponde. Pero esta última nunca debe perder de vista, sobre todo frente a los que hemos luchado y somos unos convencidos del Estado de las autonomías que, en primera instancia, es la que tiene que atender las necesidades de los ciudadanos. Déjense ya de tristes y lamentables declaraciones de exculpación, los unos y los otros, y pongan sus votos a trabajar. Y el primer trabajo de estos años, frente a los múltiples problemas que puedan existir -que los hay y los habrá- es poner en marcha, implantar y desarrollar la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Asistencia a las Situaciones de Dependencia. Por vergüenza política, por vergüenza torera, ni los unos ni los otros pueden estar tomando el pelo a centenares de miles de ciudadanos y sus familias que vieron como se les encendió una lucecita de esperanza, para sus graves e injustas situaciones y problemáticas de dependencia, en la llamada cuarta pata del Estado del bienestar. Sin embargo, más de un año después de proclamada y promulgada la Ley, con el consenso y aplauso de prácticamente toda la Cámara, sólo podemos hablar del estado del malestar en el que se encuentran inmersos esos miles de ciudadanos que, en muchos casos, y sin ser esto Guantánamo, todavía padecen encarcelamiento doméstico y desatención contra su voluntad.Ojala, el arranque, ecuador y conclusión de este próximo mandato, una vez investido el candidato el pasado viernes, sea la antítesis del anterior y que el progreso y bienestar de la sociedad estén por encima de veleidades, banalidades, intereses personales y partidistas, como hasta ahora. Por vergüenza torera, más que política, hay que coger el toro por los cuernos y dar la cara ante electorado y administrados.*Presidente de la Confederación de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunidad Valenciana (Cocemfe-CV).



.. Levante. Martes 29 de abril de 2008

miércoles, 9 de abril de 2008

Tururú

ALMUDENA GRANDES 07/04/2008

Las urgencias están colapsadas. En el hospital de Coslada, la policía interviene para sofocar un motín de pacientes desesperados tras más de ocho horas de espera. Los médicos que acuden a atenderlos tienen que dejar sus consultas abandonadas. No hay médicos suficientes, ni en los grandes centros ni en los de atención primaria, cuyos trabajadores están en huelga para exigir más personal y más recursos. Mientras tanto, alumnos, padres y profesores de Leganés y Fuenlabrada, se manifiestan contra la fusión que pretende eliminar media docena de centros educativos en ambas ciudades. No están mucho más contentos los padres del colegio público de Usera cuyos hijos se ven obligados a comer en 20 minutos, porque las cocineras sólo disponen de 10 metros cuadrados de instalaciones anticuadas para alimentar a 400 alumnos.
La que sí está eufórica es Esperanza Aguirre, porque un estudio que ella misma ha encargado con el dinero que se ahorra en los colegios y en los hospitales, dice que Madrid es el cuarto centro financiero del mundo. Al presentarlo, alardea de que su Gobierno es business friendly porque baja los impuestos y favorece la iniciativa privada. Leí todo esto en el mismo periódico del mismo día. Ocurrió la semana pasada, pero da igual. Los colapsos van a continuar, las huelgas y las manifestaciones también, así que volveré a leer lo mismo esta semana, y la que viene, y la otra...
A veces, una columna es como un desierto, y el columnista un profeta aislado, atontado por la soledad. Así, más tonta de la cuenta, me siento yo hoy, y por eso no voy a repetir una vez más que la defensa de los espacios públicos es el único recurso eficaz contra la barbarie. Ya he aprendido que eso no le interesa a casi nadie. A cambio, para todos los que opinan que la izquierda es un fósil nostálgico e inútil, una sola palabra: tururú.





Tema: ¿Sanidad pública o privada?

Resumen: La sanidad pública no tiene, hoy en día, los suficientes recursos para poder atender a todos los enfermos; lo que genera un malestar social y reivindicaciones por parte de enfermos y médicos, que exigen más eficacia y mayor personal.
Pasa exactamente lo mismo con algunos colegios, necesitan unas instalaciones adecuadas, y en vez de subvencionarlas, el ayuntamiento intenta cerrar esos colegios y ahorrarse ese dinero.
Todo esto crea un malestar social cada vez mayor, pero a fin de cuentas, todo se traduce a política; puesto que el que se cierren colegios o el que te cree agonía estar esperando ocho horas en el hospital se hace para potenciar las instalaciones privadas, y a eso es lo que quería llegar la autora.
Ella se siente “defraudada” (aunque no se si esa la palabra adecuada), viendo como todo se privatiza y ella ha luchado porque no sea así, pero ha desistido porque ha nadie le interesa ya eso.
Cuando ha escrito la noticia se ha sentido como un profeta en un desierto, o lo que es lo mismo, ella se ha sentido sola al escribir una noticia que, a su pesar, a nadie interesa.