sábado, 7 de marzo de 2009

PRÓXIMAMENTE EN SUS AULAS...

Historia del sufragio femenino (Documentos RNE)


Audición de un programa de radio sobre el sufragio femenino y su influencia en la cultura del siglo XIX y XX.


Echadle una hojeada, ojeada, o mejor una orej...ada, al documental adjunto en el blog.

Espero respuestas.

A.C.

domingo, 1 de marzo de 2009

Coloquio con Rafael Chirbes

¿POR QUÉ APLAUDEN ESTOS MALDITOS?
Conferencia/coloquio con Rafael Chirbes.
Valencia, 25 Febrero 2009


EL CONTINENTE


Una de las frases que Rafael Chirbes hace sonar en medio de los aplausos es la que encabeza este texto. Remedando los versos iniciales de Don Juan de Zorrilla

¡Cuál gritan esos malditos!
¡Pero mal rayo me parta
si en concluyendo la carta
no pagan caros sus gritos!

Chirbes muestra una simpática estupefacción por lo que significa el mundo del espectáculo actual en el que es espectador se ha convertido en protagonista de la función, el novio en la boda y el muerto en el entierro.
Así sucedió o así debía de haber sucedido el día pasado en el Monasterio de San Miguel de los Reyes, adonde acudimos presurosos y con ganas de jarana para presenciar un espectáculo inaudito, nunca visto y que algunos no volverán a repetir: una conferencia de un individuo reconocido como culto y que, salvando la distancia, se nos presenta como próximo e inmediato... Pero no nos dejaron ser protagonistas durante el acto y tan sólo al final en las preguntas pudimos llevar la voz cantante. Preguntar preguntaron pocos, pero aplaudir lo hacíamos mucho... y le sorprendió al escritor. Al escritor y a las gentes de su época no acostumbradas al aplauso fácil ni a ser protagonistas de un acto donde ya hay un expositor que expone, una moderadora que modera y una presentadora que presenta. Y nuestra función consiste en ser espectadores y estudiosos que censuran cuando algo está mal y agradecen cuando está bien... al acabar el acto, que es cuando se puede juzgar en profundidad.

En esta época es un invento reciente el aplauso fácil y frecuente. Hace unos años era diferente. Eran diferentes los aplausos y los inventos: el primer teléfono móvil es de 1983 y pesaba casi un kilo, en 1990 se crea Internet, en 2004 empieza Youtube, etc. En algunos de estos inventos ya habíais nacido y, sin embargo, parecen de toda la vida, de cuando los dinosaurios. La historia ha cambiado rápidamente y las cosas cambian de sentido. Antes aplaudíamos al acabar un evento si este nos gustaba; sino, chillábamos o silbábamos. Mientras el suceso duraba, había un respetuoso silencio. El silencio necesario para que autores y espectadores se concentraran.

Y ese fue el comienzo del acto del día 25, un respetuoso silencio. Todos os callasteis respetuosa y sorprendidamente al empezar el acto. Fuiste presa del bien hablar y el bien expresar. Caísteis en la atmósfera hipnótica de la cultura. El resto daba igual. Si se entendía o no, ya no era tan fundamental. Lo importante era participar de una rutina que demuestra que la cultura, el saber, el conocimiento no es algo que despreciéis sino que veis lejano y difícil de aprehender. Por eso es después cuando surgen las dudas sobre el contenido. Lo primero fue el continente: ¡qué bonito!


EL CONTENIDO


El acto al que asistimos fue una conferencia y coloquio con un escritor que acaba de ser reconocido como uno de los mejores de nuestro país a raíz de su última novela, Crematorio.
Rafael Chirbes es un escritor que llega a publicar en edad madura. Nacido en Tabernes de Valldigna en 1949, publica su primera novela Mimoun en 1988. A partir de entonces escribe ocho novelas más, siendo muy conocido en otros países, como en Alemania, y muy poco en España. Sus rasgos principales como novelista le emparentan con autores “sociales, éticos, dignos” como Vázquez Montalbán y con escritores responsables y comprometidos con su época o, por lo menos, con su estilo como Balzac, Marx, Tolstoi, Proust, etc.

Antes de empezar la conferencia, algunos profesores fuimos invitados a compartir un rato con él. La imagen que transmite es la misma que se observa en público: sencillez, claridad, reflexivo y poco preocupado por la fama. Es un hombre responsable y solidario con su época que prefiere el respeto por la gente y sus personajes antes que su orgullo personal. Por eso declara que Cela no le gusta porque desprecia a la humanidad: “él siempre es más que sus personajes”. Por eso prefiere a Juan Marsé, porque este otro autor demuestra en sus obras “piedad por sus personajes”.
El ser humano, piensa, no puede prescindir del compromiso con el otro. “El alma de uno es poco importante si no está en conexión con el alma de su tiempo... Y esa alma es fruto de su tiempo y de la economía”. Esa trascendencia e importancia de la economía es la que le hace citar varias veces a Karl Marx, su compromiso social y su influencia en la interpretación de la sociedad actual.
La cultura es una construcción del ser humano para el dominio del ser humano, pero también para su liberación. Hay que desconfiar de la cultura; pero HAY QUE SER MUY CULTOS para oponerse a la cultura que nos quieren imponer. Así la cultura para él es un continuo defenderse de la otra cultura, la que nos quieren imponer. Esa es la labor que está en nuestras manos. No hay que desconfiar del estudio; muy al contrario, hay que profundizar en él. Es la única forma de salvarnos en una sociedad que se impone a través de muchos “hijos de puta” que actúan como guardianes de los poderosos. Chirbes no ha pertenecido a ninguna “cuadra” editorial que tenga un gran poder social, político y mediático. Escribe en Alfaguara porque siempre le ha respetado y porque su editor, Jorge Herralde, se ha hecho acreedor de su respeto, pero duda de la posibilidad de cambiar de editorial o de qué pasará si su editor cesará o se jubilara.

Chirbes es un autor coherente con su época y con su obra, con su estética. Prescinde, por lo tanto, del concepto de estilo, pues cree que su época está por encima de su obra. Él lee, él mira y observa y luego escribe. Cada obra, cada libro exige una forma. Tanto que afirma que escribe no sólo de manera novedosa cada obra sino que escribe contra su obra anterior. Cosa fácilmente observable en la lectura sucesiva de sus obras. Todas nuevas, diferentes, distintas de la anterior.

La charla se centra en especial en “La buena letra”, pues parece que todos los profesores hemos seguido la recomendación de leerla en clase, pues es de las más fáciles y diáfanas que ha compuesto. El resto de sus obras son claramente diferentes y la mayoría más complejas.
Aunque Chirbes piensa que su obra no es una crónica del franquismo, porque eso sería arqueología, sí que ha ido surgiendo a raíz de sucesos, fenómenos y estados de ánimo creados por la actualidad. La buena letra es ante todo una reacción contra la Ley Boyer y la ley de la liberación del suelo y de los capitales. La idea de la novela surge como una reacción a una noticia venida de Extremadura en la que una señora se queja de que todos los que habían vivido la experiencia de la guerra en su pueblo se estaban muriendo y ya no quedaba memoria de ellos. Rafael Chirbes reacciona escribiendo una novela que satisfaga una exigencia, “que el sufrimiento de aquella gente no haya sido inútil”. Su concepto de la ética, el sentido urgente de la ética y de la política, le lleva a considerar que ésta debe tener un componente de desazón y violencia, de rechazo y repudio de lo injusto. “Que el sufrimiento de la gente no sea inútil” Y entonces escribió una novela en la que “la seducción de las palabras”, de la cultura, del bien escribir trata de destruir el recuerdo de una época, de una familia, de una vida. Y así escribió, con cultura contra la cultura dominante, una historia en la que una mujer antepone “su vida” a la especulación, y el recuerdo al olvido de la oportunidad y del beneficio.

Esa es su manera de ver, de creer y de vivir. Serio, reflexivo y responsable con su obra y con su persona y que sólo entiende, volviendo al principio, los aplausos de un público cuando el artista, el conferenciante, el autor, ha cumplido con su tarea y ha sido fiel a su esfuerzo y a su compromiso. Entonces sí, sí ha merecido nuestro reconocimiento.
Pero aplaudir es algo muy serio, es ser crítico, juicioso y saber reconocer a quien se lo ha merecido y repudiar o rechazar a quien sólo quiera manipularnos, manejarnos, alejarnos. “Hay que desconfiar profundamente de lo que se lee”, nos dice Rafael Chirbes. Hay que desconfiar profundamente de lo que se lee, de lo que se oye y de lo que vemos. Hay que leer más para combatir la cultura de ellos con una cultura superior, la de todos.

(APLAUSOS)

(Sugerencia: Si te resulta difícil de leer, selecciona, copia y pega. Luego imprime y léelo con calma y comenta en clase)