viernes, 30 de mayo de 2008
Y ESTE CUENTO SE ACABÓ... CASI
Queridos hermanos, para bien o para mal, hemos llegado al final de nuestro trayecto y ahora toca irnos a cocheras. Este autobús se acabó. Sin embargo, queridos todos, los dioses no nos han dado la oportunidad de la vida para decidir cuando empieza, cuando acaba o como sigue. Sólo ellos nos la dan y únicamente ellos saben como ha de seguir.
O sea, tronco, -traduzco- que a quien Dios se la dio San Pedro se la bendiga.
Y a los que les hayan dado unos cortes de mangas, que piensen que mal "fizieron" para acabar como los tomates, que están tranquilos en la mata y llega un h. de p. y lo mete en una lata. Y a los que hemos llamado empollones durante estos meses que les aproveche, que ya se han encargado ellos de que así sea.
O sea, nano, -traduzco- a lo hecho pecho.
Y a recordar que la botella demediada puede estar medio llena o medio vacía. A veces un simple cambio de perspectiva puede hacer que lo aparentemente negativo se convierta en positivo, o viceversa. No perdamos la paciencia. La suerte está en nuestras manos, si la ayudamos. OBSERVAD EL VÍDEO.
O sea, chaval, -traduzco- tienes lo que te has "ganao", para bien o para mal. Mámalo, piénsatelo, rómpete los cuernos y rectifica si has de rectificar.
Y si no es preciso rectificar, sigue igual; pero espera unos días para festejarlo. ¿Después del Selectivo...?
NOTA.- Si alguno quiere comentar algo, decir alguna chorrada o hacer alguna pregunta, hacedla aquí. Prometo por mi honor que, antes o después, le contestaré; aunque sea verano.
martes, 6 de mayo de 2008
¡Hala pues!
MARTÍN PACHECO Se quejaba Ricardo Costa hace unas semanas de que llevan más de un año sin oposición. Se trata, con toda probabilidad, de una falsa queja verdadera. Uno tiene, sin embargo, la impresión de que el país tampoco tiene gobierno. Sin oposición y sin gobierno, no me extraña ese furor sobrevenido y alentado por que hablen de nosotros antes de que hayamos muerto: todavía existimos. Si bien se mira, todo cuanto lleva hecho el gobierno Camps desde que ganó la Generalitat no ha sido otra cosa que preparar las elecciones generales y, una vez perdidas, seguir preparando las próximas acosando al Gobierno con trasvases-manifestación, financiaciones-recogida de firmas, trilingüismos con la EpC, y, ahora, esa tontería-tinta de calamar del contrato para extranjeros pobres o inmigrantes. Mientras el PSPV se debate entre la emancipación o la tutela, como si en otro tiempo hubieran ganado por estar emancipados y todas las derrotas de ahora se debieran a la tutela, el desgobierno de Camps nos marca la agenda: ahora toca hablar contra el contrato de integración. ¡Hala pues!Ya he dicho que el contrato es una tontería. Ahora añado que es una tontería por dentro y desde fuera y, también, que es algo más que una tontería. Es una tontería desde fuera por dos motivos: el Consell no es competente para legislar en esa materia y, además, porque una ley que obliga a contraer un contrato que si no se contrae no pasa nada, es una tontería. También lo es por dentro: una ley que obliga a cumplir las leyes (normas jurídicas de carácter general y obligatorio) es una redundancia y una discriminación (¿usted ha firmado algún contrato semejante?), o sea, una tontería. Una ley que obliga a los inmigrantes a firmar un contrato que les compromete a asumir los valores (normas morales) y las costumbres (usos sociales) es también una tontería: los valores y las costumbres recogidos o reglamentados en las normas jurídicas son de obligado cumplimiento, los que no, no tienen carácter obligatorio ni coactivo o pertenecen al ámbito de la autonomía moral, libre e individual. O sea, una tontería. Dejo aquí al margen la crítica metafísica de los límites: hay preguntas simples y respuestas simples (¿Qué leyes estoy obligado a cumplir? Todas) y preguntas metafísicas con respuestas imposibles (¿Qué valores y costumbres me comprometo a asumir? ¿El peinado algo etnicista de Consuelo Císcar? ¿El uso de la lengua que Camps apenas habla? ¿Obligarán a las inmigrantas a usar fartons en lugar de tampones?...) Pero Blasco es listo. Entonces, ¿cuál es la intención y la oportunidad de esa ley que bajo la máscara de la integración consolida la identificación entre inmigración y problema, inmigración y delincuencia, inmigración y barbarie?
lunes, 5 de mayo de 2008
Ideología
Esto se veía venir. No me refiero al derrumbe de la construcción, que llevaba años divisándose desde kilómetros de distancia. Tampoco a la escasez de alimentos patrocinada por la soberbia occidental, el alegre abandono de la agricultura inspirado por la insensata hipótesis de que los chinos y los indios pudieran seguir produciendo a destajo sin consumir apenas por los siglos de los siglos. Ni siquiera hablo de la oleada de xenofobia institucional que se ha desatado al menor indicio de crisis, en este país de nuevos ricos donde no sé cómo no se nos cae la cara de vergüenza. No, hablo del triunfante retorno de la ideología.
La derecha se reorganiza para hacer frente a la batalla de las ideas. Los mismos que anteayer decían que la ideología era un lastre caduco del siglo XIX, se enzarzan ahora en disquisiciones sutilísimas sobre la auténtica naturaleza del liberalismo.
Hay quien se ríe de ellos. A mí, la verdad es que me dan envidia. Me da envidia el volumen de afiliaciones del Partido Popular, me da envidia la disciplina de sus militantes, me da envidia la facilidad con la que montan tenderetes de recogida de firmas para cualquiera de las campañas que patrocinan, por muy odiosas que me resulten, me da envidia que tengan, siempre, interventores y apoderados de sobra en todas las mesas electorales. Mientras los partidos de la izquierda se abandonan a sus respectivas perversiones, entre la autocomplacencia sin condiciones y la búsqueda del Santo Grial de la pureza, la derecha ha aprendido la lección.
Ahora son ellos los que hacen partido, los que salen a tomar la calle, los que, aunque sea de carambola, han empezado a reivindicar la importancia de la ideología. Y ya sé que Aguirre no sabe lo que dice pero, antes o después, alguno sabrá. Y la izquierda no le verá venir, porque seguirá mirándose tranquilamente el ombligo.
ALMUDENA GRANDES 05/05/2008
La derecha se reorganiza para hacer frente a la batalla de las ideas. Los mismos que anteayer decían que la ideología era un lastre caduco del siglo XIX, se enzarzan ahora en disquisiciones sutilísimas sobre la auténtica naturaleza del liberalismo.
Hay quien se ríe de ellos. A mí, la verdad es que me dan envidia. Me da envidia el volumen de afiliaciones del Partido Popular, me da envidia la disciplina de sus militantes, me da envidia la facilidad con la que montan tenderetes de recogida de firmas para cualquiera de las campañas que patrocinan, por muy odiosas que me resulten, me da envidia que tengan, siempre, interventores y apoderados de sobra en todas las mesas electorales. Mientras los partidos de la izquierda se abandonan a sus respectivas perversiones, entre la autocomplacencia sin condiciones y la búsqueda del Santo Grial de la pureza, la derecha ha aprendido la lección.
Ahora son ellos los que hacen partido, los que salen a tomar la calle, los que, aunque sea de carambola, han empezado a reivindicar la importancia de la ideología. Y ya sé que Aguirre no sabe lo que dice pero, antes o después, alguno sabrá. Y la izquierda no le verá venir, porque seguirá mirándose tranquilamente el ombligo.
ALMUDENA GRANDES 05/05/2008
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