Tras mucho dudar, como puede verse en las entradas anteriores, recuperamos un poco el ritmo del blog, a pesar de la angustia, la desesperación y la rabia que la situación actual arrastra, movida por el avariento viento de los poderosos. Ellos cada vez más gordos y nosotros cada vez más comida para moscas.
Para la interiorización de todo nuestro presente, para la interpretación de los textos que en las páginas de la vida se escribe día a día hay dos elementos fundamentales: la capacidad de raciocinio (normalmente aprendida con el uso del "estudiar") y la inteligencia para ver las tendencias futuras a partir de los hechos pasados.
Interpretar textos, leer libros y comprender el presente es casi imposible sin el apoyo del pasado. Y pasado, presente y futuro, enseñan todos los días los escritores en su visión casi oracular a medio camino entre el hombre y la Naturaleza que lo gobierna.
Leer lo antiguo, observar y comprender su belleza, obrar en consecuencia, debe llevarnos tanto a respetar su valor así como a reflexionar sobre su transcendencia en lo presente.
Aunque los separen muchos siglos, entre el Romancero y la literatura del siglo XX, existe un continuo fluir que los hace ser respectivamente responsables el uno del otro. Echar la vista atrás, observar su belleza, interiorizarla, comprender que existen otros modelos de mundo y de belleza, elevará la altura con la que nos enfrentaremos a los nuevos autores: Valle, Hernández y Allende.
Por eso, para empezar, lo haremos fijándonos en la belleza, estética y difícil comprensión de estos pocos romances, que en origen pueden parecernos simples pero que gozan de un artificio (esfuerzo, tesón en búsqueda de la belleza) que rara vez encontraremos en el mundo actual. Y eso que el Romancero es un esfuerzo de jornaleros, del pueblo... y no de las élites.
¿Qué hay que hacer? Oír tanto el romance del vídeo como los otros que se encuentran en el reproductor IPOD de la parte superior de la imagen y bien resumir su argumento o bien contar su tema.
Sed positivos... millones de seres anteriores que los han oído como ejemplo de la suma belleza de la "eideia" que hay tras la cueva de Platón merecen que les respetemos y hagamos todo el esfuerzo por entenderles. Si no lo conseguimos, ellos serán los sabios y nosotros los necios.
Salud@s, ánim@s y mucha suerte. Si hay una generación que se lo merece, parece que es la vuestra..., pero no perdáis la fe en la inteligencia, la razón y el estudio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario